La máquina romana de agua bendita a monedas
Echa una moneda y el agua bendita cae en tu mano—dos mil años antes de las máquinas expendedoras.

Jacques Louis David — "The Death of Socrates" (1787), public domain
Echa moneda, recibe bendición
Una mano sedienta deja caer una moneda en una ranura de bronce. De repente, un chorrito de agua bendita salpica la palma. Así resolvía Roma antigua el tema de las expendedoras—sin snacks, solo líquido sagrado.
Así funcionaba: el invento de Herón
Herón de Alejandría describe el artefacto del templo: la moneda cae sobre una bandeja, la bandeja se inclina, una palanca levanta el tapón y sale justo una copa de agua bendita. Cuando la moneda resbala, la bandeja vuelve a su sitio—lista para el siguiente.
Mucho antes de las expendedoras modernas, algunos templos romanos tenían máquinas ingeniosas: metías una moneda de bronce en una ranura y un chorro medido de agua sagrada salía por el grifo. El aparato, descrito por Herón de Alejandría, funcionaba con palancas y contrapesos—nada de magia, solo pura ingeniería.