¿Los gladiadores luchaban desnudos?
Imagina una arena romana: dos gladiadores desnudos, aceitados, espadas en mano. Ese es el mito de Hollywood.

Unknown — "Marble head of a Greek general" (1st–2nd century CE), public domain
¿Desnudos y sin miedo?
Lo has visto en pelis y en pósters de tiendas de museos: gladiadores corriendo por la arena, tan desnudos como recién nacidos, músculos brillando para el público. El mito pega porque es vistoso y un poco escandaloso.
Blindados para sobrevivir.
La arena real retumbaba con el choque de metales, no con piel contra arena. Excavaciones en Pompeya y mosaicos por todo el imperio muestran gladiadores enfundados en cascos, manicas, grebas y lino grueso. La mayoría llevaba una especie de túnica acolchada—la carne expuesta era un riesgo, no un trofeo.
¿Por qué sigue vivo este mito?
El mito del gladiador desnudo saltó a la cultura pop gracias a pintores neoclásicos y novelistas de folletín, todos ansiosos por vender sexo y espectáculo. El arte romano prefería mostrar el drama del combate, no la emoción de la piel al aire.
Los gladiadores reales llevaban armaduras elaboradas, cascos distintos y a veces hasta un protector de brazo—cada estilo mostraba una clase y forma de pelear diferente. Los hallazgos arqueológicos muestran cascos abollados, grebas y túnicas acolchadas—no carne al aire, sino metal y tela machacados.