Letrinas romanas y esponjas en palos
Los baños públicos en Roma venían con una esponja en un palo—compartida por todos.

Unknown — "Bronze stylus" (1st‒2nd century CE), public domain
Una esponja, muchos romanos
Una fila de asientos de mármol, sin divisiones. En la esquina, un cubo lleno de vinagre y agua. Flotando, una esponja marina atada a un palo de madera—el tersorium. Todos la usaban. Al terminar, la enjuagabas y la dejabas para el siguiente.
Higiene antigua, compartida
Los arqueólogos han encontrado restos de desechos humanos en los desagües de letrinas por todo el imperio. Las fuentes literarias—Seneca y Marcial incluidos—bromean sobre lo incómodo del asunto. Los romanos creían que el vinagre limpiaba. Las bacterias seguramente opinaban distinto.
No era solo la arquitectura lo que hacía sentir apretadas las ciudades romanas. Ni en el baño había privacidad, y la higiene, comparada con la actual, era dudosa. La misma esponja podía recorrer decenas de traseros en un solo día.