Lápida con invitación a cenar
Una lápida romana invita a los vivos a cenar con los muertos.

Unknown — "Carnelian ring stone" (ca. 1st century CE–3rd century CE), public domain
Una tumba que recibe a los vivos
En una lápida romana de la actual Argelia, la inscripción dice: '¡Forastero, detente un momento! Siéntate, bebe y brinda por mí.' No es poesía—son instrucciones. La tumba tenía un banco de piedra, listo para que los que pasaran compartieran comida con el difunto.
Banquete con los muertos
Los romanos se tomaban muy en serio el culto a los antepasados. En el norte de África, algunas tumbas eran pequeños comedores, con divanes de piedra para dolientes y viajeros. Los arqueólogos las llaman 'tumbas-banquete'. La idea: mantener vivo el recuerdo comiendo, bebiendo y diciendo el nombre del que ya no está.
En el norte de África romana, los arqueólogos hallaron una inscripción donde el difunto pide a los futuros transeúntes que se sienten, beban y brinden por su memoria—justo sobre la tumba. Estas “tumbas-banquete” muestran lo difusa que podía ser la frontera entre vivos y muertos en Roma.