Fabius Maximus y el arte de demorar
Mientras Roma ardía de ganas de venganza, Fabius Maximus ordenaba a su ejército huir—una y otra vez.

Andrea Sacchi — "Marcantonio Pasqualini (1614–1691) Crowned by Apollo" (1641), public domain
El general que huía de Aníbal.
Mientras el ejército de Aníbal arrasaba Italia, el pueblo romano pedía un héroe dispuesto a enfrentarlo en batalla abierta. En vez de eso, el cónsul Fabius Maximus se negó a perseguirlo. Ordenó retiradas constantes, quemando los campos antes de que llegara Aníbal y negándole la pelea a los cartagineses.
Lo llamaron cobarde, pero Roma sobrevivió.
El Senado romano lo apodó 'Cunctator'—el que retrasa. La multitud escupía el nombre como un insulto. Pero Aníbal no podía alimentar a su ejército ni lograr una victoria limpia. Plutarco cuenta cómo la paciencia de Fabius superó la furia cartaginesa—mientras otros generales más audaces marchaban directo al desastre en lugares como Cannas.
A veces, no pelear es el acto más valiente.
La estrategia de Fabius le compró tiempo valioso a Roma. Los ejércitos de la ciudad aprendieron a golpes, se reagruparon y sobrevivieron lo suficiente para darle la vuelta a la guerra. En la cuenta final de la historia, el que retrasó venció al conquistador.
A Fabius Maximus lo llamaron cobarde en su propia ciudad, pero negarse a enfrentar a Aníbal de frente probablemente salvó a Roma de la destrucción total.