Los romanos creían que la col lo curaba todo
Mucho antes de la ensalada César, los romanos comían col a cucharadas—no por gusto, sino para espantar desde la resaca hasta la peste.

Unknown — "Bronze shallow bowl" (ca. 2nd century BCE–2nd century CE), public domain
Col: el fármaco milagroso de la antigua Roma
Mucho antes de la ensalada César, los romanos comían col a cucharadas—no por sabor, sino para ahuyentar desde la borrachera hasta la peste. Era medicina, no cena. Si amanecías quejándote, un romano te ofrecía una hoja de col.
La receta verde de Catón
Catón el Viejo, el político más áspero de Roma, juraba que la col curaba heridas, resacas y más. Los textos médicos romanos la recetan para todo: mordeduras de serpiente, articulaciones doloridas... Los arqueólogos siguen encontrando semillas de col en yacimientos romanos—la prueba sigue en la tierra.
Catón el Viejo juraba por la col como remedio universal. Decía, sin pestañear, que el jugo de col curaba heridas, prevenía la resaca y servía tanto de laxante como de cataplasma. Los médicos romanos la usaban para mordeduras de serpiente, úlceras y articulaciones doloridas. Los hallazgos de semillas de col en asentamientos romanos lo confirman: no era broma—la col era protagonista en su botiquín.