El Debut a Vida o Muerte de Cicerón
Cicerón, con 26 años, se planta en un tribunal petado—defendiendo a un campesino acusado de matar a su padre y con un asesino a sueldo mirándole desde el público.

Unknown — "Sardonyx cameo portrait of the Emperor Augustus" (ca. 41–54 CE), public domain
Bajo la sombra de Sila.
Año 80 a.C. Roma sigue lamiéndose las heridas de la guerra civil. Roscio, un campesino de pueblo, está acusado de cargarse a su propio padre—pena de muerte directa. Todo el mundo sabe que los colegas de Sila lo quieren muerto.
Cicerón se la juega a lo grande.
El joven abogado Cicerón, que casi ni le sale barba, acepta el marrón. Señala temblando a los verdaderos asesinos—los amigos de Sila. Plutarco dice que había asesinos mirándole desde los bancos. Cicerón sale vivo, y Roscio se va a casa libre.
Una voz nueva en Roma.
La jugada de Cicerón lo catapultó a la vida pública. El veredicto fue un aviso: a veces, incluso en una Roma bañada en sangre, las palabras cortan más que las espadas.
Cicerón se la jugó por un don nadie, se encaró con los matones de Sila y cambió la historia de los juicios romanos antes de poder ni presentarse a nada.