Gorgonas antirrobo bajo tus pies: el truco ateniense
Te plantas en la puerta de una casa ateniense y te mira una Gorgona de piedra, justo en el umbral.

Painter of the Woolly Satyrs — "Terracotta volute-krater (bowl for mixing wine and water)" (ca. 450 BCE), public domain
Monstruos cabreados en tu felpudo
Algunas casas atenienses del siglo V a.C. tenían máscaras de Gorgona—ojos desorbitados y lengua fuera—talladas en el umbral. Antes de llamar, ya estabas pisando a un bicho mitológico que te miraba desde la piedra.
Sistema de seguridad, edición griega antigua
La cara de Gorgona no solo espantaba el polvo. Los griegos creían que esa mirada acojonante ahuyentaba ladrones, mala suerte y hasta espíritus perdidos. Olvídate del cerrojo. En Atenas, la portera era Medusa.
Muchas casas de la Atenas antigua tenían caras de Gorgona esculpidas en la entrada—justo bajo tus pies. No era decoración random. Esos monstruos de piedra estaban ahí para espantar ladrones, malos rollos y, con suerte, a los vecinos pesados. Seguridad versión siglo V a.C.