Fuego griego: no era de los griegos antiguos
¿Creías que el ‘fuego griego’ era el arma secreta de Julio César o de los guerreros griegos? En realidad fue un invento bizantino—siglos después.

Unknown — "Marble Portrait Bust of a Woman with a Scroll" (late 4th–early 5th century), public domain
¿El fuego griego quemó flotas persas?
Todos los libros y videojuegos ponen el fuego griego en manos de griegos o romanos antiguos, incendiando barcos enemigos. Trirremes escupiendo llamas sobre las olas. Pero los griegos clásicos nunca vieron esta arma—ni César, ni siquiera Augusto.
Fue un antes y después bizantino.
El fuego griego aparece por primera vez en el siglo VII, cuando los bizantinos lo usaron para salvar Constantinopla de los asedios árabes. La receta secreta—quizá con nafta, cal viva o azufre—hacía que ardiera incluso sobre el agua. Fuentes como Teófanes y Ana Comnena describen su efecto aterrador, pero nunca los griegos o romanos clásicos.
¿De dónde salió el mito?
Escritores medievales, deslumbrados por el ‘griego’ del nombre, asumieron que era antiguo. La cultura pop lo repitió, poniendo el arma en todas las épocas. Pero el fuego real fue de los herederos orientales de Roma—no de los héroes de Homero.
El legendario fuego griego, ese líquido ardiente que aterrorizó a los enemigos en el mar, lo usaron por primera vez los bizantinos en el siglo VII, no los griegos ni los romanos clásicos. Su receta sigue siendo un misterio, pero cambió la guerra naval para siempre.