Fausina la Joven: La Emperatriz Más Cotilleada de Roma
Las estatuas de Faustina están por todo Roma, pero los rumores nunca pararon: amantes, escándalos, conspiraciones... y aun así fue emperatriz décadas.

Anthony van Dyck — "Lucas van Uffel (died 1637)" (ca. 1622), public domain
Rumores tallados en mármol
Sus estatuas llenan las calles, pero detrás del mármol pulido, los cotilleos vuelan. A Faustina la acusaron de todos los escándalos que Roma podía inventar.
Poder, envidia y supervivencia
Esposa de un emperador, madre de otro: su vida era un huracán de envidias y politiqueo. Los historiadores (hombres, claro) la culpaban de todo, pero Marco Aurelio la homenajeó con monedas y templos. En una ciudad hecha de historias, el rumor podía durar más que una dinastía entera.
Cuando la imagen lo es todo
Su cara se volvió divina, pero su fama quedó enredada. ¿La Faustina real? Perdida entre el cotilleo y el mármol. ¿Qué pesa más, la historia o el salseo?
Faustina la Joven, esposa de Marco Aurelio, era un imán para el salseo. Los historiadores antiguos —casi todos tíos— la acusaron de mil líos, hasta de tener un heredero ilegítimo. Pero Marco la defendió siempre, pasándose por el foro los cuchicheos del Senado. Monedas, templos y títulos con su nombre. ¿Su crimen real? Tener poder en una ciudad donde el rumor pesaba más que la prueba.