Fabius el Delayer vence a Aníbal con paciencia
Los senadores romanos lo llamaban cobarde por no pelear. Fabio solo sonreía—y mantenía viva a Roma.

Jacques Louis David — "The Death of Socrates" (1787), public domain
El general que no quería luchar
Mientras Aníbal arrasaba el campo italiano, los romanos pedían un héroe que lo enfrentara de frente. Fabio Máximo hizo justo lo contrario—hostigó, acechó y siguió a los cartagineses, siempre fuera de su alcance, nunca arriesgando todo en una sola batalla.
Burlado en su propia ciudad
El Senado lo apodó 'Cunctator'—el que demora. Las multitudes enfurecidas lo acusaban de cobardía. Pero cada vez que Aníbal intentaba forzar una batalla, Fabio se escabullía, quemando cosechas y bloqueando suministros. Roma quería gloria, pero Fabio jugaba por sobrevivir.
Victoria a base de paciencia
Cuando Roma finalmente rompió su estrategia, llegó el desastre—Cannas, 50,000 romanos muertos. Solo entonces la ciudad entendió la lección de Fabio: a veces, no pelear es el acto más valiente de todos.
La negativa de Fabio Máximo a darle a Aníbal la batalla decisiva que quería salvó a Roma—pero casi lo destituyen por ello.