Eumenes de Cardia, el griego que mandó sobre macedonios
Es el único griego en una sala llena de generales macedonios—nació secretario, ahora tiene las llaves de un imperio.

Unknown — "Bronze statuette of a veiled and masked dancer" (3rd–2nd century BCE), public domain
El secretario que tejió imperios
Eumenes creció como un griego ajeno, tomando notas de discursos eternos y sumando cuentas. Tras la muerte de Alejandro, los caudillos lo arrastran a sus juegos de poder salvajes—esperando un títere, no un jugador.
Cerebro antes que linaje
Los generales macedonios se burlan de Eumenes por su acento de forastero y sus modales de ciudad. Pero en campaña, los engaña con órdenes falsas y ejércitos fantasma—superando a hombres nacidos para mandar. Su lealtad es a la idea de imperio, no a los que pelean por sus restos.
El destino del forastero
Al final, la envidia de los generales devora a Eumenes. Lo traicionan, incapaces de soportar que un griego los gobierne. Su historia es una advertencia: el ingenio puede ganar batallas, pero el linaje suele escribir las reglas.
Tras la muerte de Alejandro, Eumenes es un forastero con poder sobre guerreros que lo ven como un simple escriba astuto. Gana batallas con ingenio y cartas falsas, no solo con espadas.