¿Quién construyó el Coliseo?
¿Miles de esclavos romanos encadenados construyendo el Coliseo? Hollywood adora esa imagen. Pero los verdaderos constructores llevaban túnica, no grilletes.

Joos van Wassenhove — "The Adoration of the Magi" (1472–74), public domain
El mito del Coliseo construido por esclavos.
A todo blockbuster le encanta la imagen: filas interminables de esclavos arrastrando piedras bajo el látigo, construyendo el Coliseo mientras los capataces gritan. Es una escena que parece automática—el cliché de la grandeza romana.
Ingenieros y artesanos, no cuadrillas de encadenados.
Los registros y la arqueología cuentan otra historia: el mayor anfiteatro de Roma fue una obra de ingeniería levantada por equipos de artesanos expertos, canteros, albañiles y obreros asalariados. Las inscripciones incluso mencionan a los capataces y arquitectos. Los esclavos seguro hicieron el trabajo pesado, pero las bóvedas y escaleras deslumbrantes las construyeron profesionales pagados en denarios.
¿Por qué imaginamos esclavos por todas partes?
A los escritores del siglo XIX les fascinaba la tragedia grandilocuente. Proyectaron los debates sobre la esclavitud en América hacia Roma, y Hollywood ha seguido el juego desde entonces. Pero la precisión del Coliseo no se construyó con cadenas—se construyó con habilidad, sudor y bastante orgullo romano.
El Coliseo lo levantaron sobre todo artesanos, ingenieros y obreros romanos especializados—junto a equipos contratados de todo el imperio. Puede que los esclavos acarrearan materiales, pero la ingeniería precisa exigía manos expertas, no trabajo forzado.