La Caída de Roma: Ni Una Noche, Ni Una Sola Fecha
El Imperio Romano no se desplomó de la noche a la mañana en 476 d.C. Se fue deshilachando, fracturando y transformando durante siglos.

Caravaggio (Michelangelo Merisi) — "The Musicians" (1597), public domain
Roma no desapareció en un día.
La mayoría imaginamos el Imperio Romano cayendo de golpe, derribado por bárbaros en 476 d.C.—el 'fin de una era.' Las películas muestran llamas, caos y un mundo sumido en tinieblas. La verdad es mucho más lenta, extraña y desordenada.
El imperio se fue deshaciendo durante siglos.
El Imperio Romano de Occidente perdió territorios poco a poco: godos en Italia, vándalos en África, francos en la Galia. Incluso después de 476, la ley, el idioma y la vida urbana romana siguieron; las élites locales aún se llamaban 'romanos.' El Imperio de Oriente (Bizancio) prosperó mil años más.
¿De dónde salió el mito?
A los primeros historiadores les encantaba un final dramático—476 era más fácil de recordar que siglos de decadencia. Más tarde, los románticos pintaron la caída de Roma como un colapso único y apoteósico. Pero si le preguntas a un romano en 480, todavía reconocería su mundo.
La llamada 'caída' fue un lento desmoronamiento, no un solo evento que sacudió el mundo. De hecho, millones en el antiguo imperio apenas notaron que algo había cambiado.