La huida desesperada de Conón en Mitilene
Un almirante ateniense, acorralado, su flota atrapada por Esparta en un puerto estrecho. Envía su nave más rápida a romper el cerco y pedir ayuda.

Unknown — "Gold phiale (libation bowl)" (4th–3rd century BCE), public domain
Acorralados en Mitilene.
406 a.C. Conón, almirante de Atenas, queda bloqueado junto a cuarenta naves dentro del puerto de Mitilene por el espartano Calicratidas. La comida escasea. Conón ve una sola salida: enviar la trirreme más veloz, tripulada por voluntarios, para romper el cerco de noche y avisar a Atenas.
Una sola nave, la esperanza de una ciudad.
Contra todo pronóstico, la trirreme logra burlar a los espartanos. Los remeros llegan a Atenas y dan la alarma. La ciudad moviliza cada barco disponible—incluso libera esclavos para remar. Pero la victoria en Arginusas traerá otra crisis: generales ejecutados por no rescatar a los náufragos, y el mando militar de Atenas hecho trizas en el peor momento posible.
La jugada de Conón salvó a sus hombres de una destrucción segura, pero la misión de rescate de Atenas acabaría en desastre: el infame juicio a los generales de Arginusas.