Mitrídates y el Rey Imposible de Matar
Mitrídates VI intentó suicidarse con veneno—y falló. Su propia inmunidad lo salvó de la muerte, pero no de sí mismo.

Jacques Louis David — "The Death of Socrates" (1787), public domain
El rey que desayunaba veneno.
Asediado por Roma y traicionado por su propio hijo, Mitrídates VI del Ponto recurrió a su último recurso: el veneno. Pero tras años tragando dosis pequeñas para volverse inmune, la copa letal solo lo dejó vivo, ahogándose y humillado.
Demasiado resistente para morir—por su propia mano.
Las fuentes antiguas cuentan que Mitrídates suplicó a su guardaespaldas, un galo llamado Bituito, que lo matara. Bituito cumplió. Roma nunca pudo pasear al ‘rey del veneno’ encadenado por sus calles.
Lo mató su propia leyenda.
Mitrídates temía más que nada un triunfo romano. Al final, burló a todos los asesinos—menos a sí mismo.
Tras años de inmunizarse con todos los venenos conocidos, Mitrídates no pudo matarse ni con una copa entera. Tuvo que pedirle a un mercenario que terminara el trabajo.