El misterio de los Hermes mutilados
En vísperas de la guerra, decenas de estatuas sagradas en Atenas amanecen sin rostro—literalmente destrozadas en la noche.

Nearchos — "Terracotta aryballos (oil flask)" (ca. 570 BCE), public domain
La ciudad despierta con dioses violados.
Es mayo del 415 a.C. La Expedición a Sicilia—la gran apuesta de Atenas—está a días de partir. En plena noche, hombres desconocidos recorren las calles y mutilan decenas de Hermes: pilares de piedra con la cabeza barbuda de Hermes y, famoso, un falo erecto. Al amanecer, la ciudad está al borde del motín.
Pánico, culpas y asesinato político.
El ataque no es simple vandalismo—es sacrilegio. Algunos susurran sobre Esparta, otros sobre enemigos internos. Todas las miradas caen sobre Alcibíades, el brillante pero imprudente general a punto de liderar la flota. Él lo niega todo, pero sus rivales huelen sangre. Exigen un juicio espectáculo—mientras la armada ya navega.
Un escándalo sabotea un imperio.
Alcibíades es llamado de vuelta en plena campaña, huye y se une a los enemigos de Atenas. La Expedición Siciliana naufraga. Todo empieza con un reto borracho, un cincel en la noche y una ciudad que no sabe en quién confiar.
Una noche de borrachera, una ciudad en pánico y una estrella en ascenso saboteada—todo antes de que zarpen los barcos.