El banquete de Trimalción
Un liberto monta la mesa con lenguas de pavo real y pájaros mecánicos—y luego ordena su propio funeral como espectáculo después del postre.

Unknown — "Lower part of a marble seated statue of Hygieia" (1st or 2nd century CE), public domain
La cena se desmadra.
En el Satiricón de Petronio, Trimalción—el liberto más rico del barrio—organiza una cena que se convierte en carnaval. Los esclavos sirven lenguas de pavo real, un jabalí en forma de caballo de Troya y pájaros vivos que salen de huevos de masa.
Un funeral de postre.
Después de platos imposibles, Trimalción se tumba en el suelo del comedor y ordena a sus invitados que lo lloren como si ya estuviera muerto. Músicos gimen, el incienso lo llena todo y Trimalción ensaya su propio elogio—mientras sirven el postre.
Lo que sobrevive es el espectáculo.
Petronio destroza la vulgaridad sin gusto de la nueva élite romana. Pero debajo de la risa, se nota la ansiedad: en un mundo donde el estatus lo es todo, hasta la muerte hay que montarla en escena.
El banquete de Trimalción, descrito por Petronio, es el exceso desbocado—una parodia de lo que pasa cuando el dinero nuevo intenta superar a la tradición, y nadie se atreve a decir basta.