Fragmenta.
Historia·Grecia Antigua·Grecia clásica, 338 a.C.

El ojo de Filipo y el amante del asesino

Un asesino se lanza sobre el rey Filipo II — Alejandro, a pocos pasos, se queda helado mirando la hoja.

El ojo de Filipo y el amante del asesino

Hieron — "Terracotta kylix (drinking cup)" (ca. 480 BCE), public domain

Un festival termina en sangre

En un día soleado en Egas, la multitud llenaba las gradas del teatro, vitoreando al rey Filipo II. De pronto, un tal Pausanias sale de entre la gente y le clava un puñal en las costillas. Alejandro, con apenas veinte años, ve a su padre desplomarse a sus pies.

Amor, agravio y complot

Pausanias no era un enemigo lejano — era uno de los propios guardaespaldas de Filipo. Las fuentes antiguas dicen que actuó por venganza personal: despreciado, humillado y sin justicia, atacó a la vista de todos. En segundos, el mayor conquistador de Macedonia estaba muerto — y empezaba una nueva era.

El camino de Alejandro

El asesinato de Filipo despejó el camino para su hijo. En cuestión de meses, Alejandro sería proclamado rey. El futuro de Grecia — imperios, guerras, incluso el destino de Persia — giró en torno a un solo y amargo instante de traición.

El asesino de Filipo era un guardaespaldas de confianza, movido por amor y venganza — un golpe que cambió Grecia y abrió el camino a Alejandro.

Tres minutos al dia.

Historias verificadas de la antigua Grecia y Roma, entregadas cada manana como tarjetas deslizables.

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