El ojo de Filipo y el amante del asesino
Un asesino se lanza sobre el rey Filipo II — Alejandro, a pocos pasos, se queda helado mirando la hoja.

Hieron — "Terracotta kylix (drinking cup)" (ca. 480 BCE), public domain
Un festival termina en sangre
En un día soleado en Egas, la multitud llenaba las gradas del teatro, vitoreando al rey Filipo II. De pronto, un tal Pausanias sale de entre la gente y le clava un puñal en las costillas. Alejandro, con apenas veinte años, ve a su padre desplomarse a sus pies.
Amor, agravio y complot
Pausanias no era un enemigo lejano — era uno de los propios guardaespaldas de Filipo. Las fuentes antiguas dicen que actuó por venganza personal: despreciado, humillado y sin justicia, atacó a la vista de todos. En segundos, el mayor conquistador de Macedonia estaba muerto — y empezaba una nueva era.
El camino de Alejandro
El asesinato de Filipo despejó el camino para su hijo. En cuestión de meses, Alejandro sería proclamado rey. El futuro de Grecia — imperios, guerras, incluso el destino de Persia — giró en torno a un solo y amargo instante de traición.
El asesino de Filipo era un guardaespaldas de confianza, movido por amor y venganza — un golpe que cambió Grecia y abrió el camino a Alejandro.