Dentaduras romanas: hueso y oro en la boca
Un romano de élite muestra una sonrisa perfecta—algunos dientes ni siquiera son suyos.

Unknown — "Table" (ca. 1775–80), public domain
Dentaduras romanas: no todos los dientes eran reales
A los romanos adinerados no les temblaba el pulso para mejorar su sonrisa. Los arqueólogos han encontrado puentes dentales hechos con dientes reales—a veces de animales, a veces de otras personas—unidos con tiras de oro martillado. Estas prótesis se encajaban a la fuerza, listas para un banquete o un día en el foro.
Sonrisas atadas con oro en la tumba
Excavaciones en Pompeya y Roma han sacado esqueletos con dientes postizos aún en su sitio. A veces son de hueso, a veces de marfil, siempre sujetos con metal precioso. Sin calmantes, sin anestesia. Solo coraje, oro y un orgullo muy testarudo.
Los romanos ricos reemplazaban dientes perdidos con dentaduras hechas de hueso humano o animal, a veces sujetas con bandas de oro. No era solo por apariencia. En Pompeya y Roma han aparecido esqueletos con implantes burdos, aún apretados en mandíbulas silenciosas dos mil años después.