Demarato: Rey Espartano Convertido en Consejero Persa
Un rey espartano se sienta junto a Jerjes mientras las naves persas zarpan hacia Grecia. No es prisionero—es su consejero.

Salvator Rosa — "Self-Portrait" (ca. 1647), public domain
Un rey espartano, exiliado en Persia
Demarato, que fue rey de Esparta, es desterrado tras una amarga pelea política. En vez de aceptar la deshonra, huye a Persia—enemigo jurado de su tierra. Décadas después, los griegos alucinan al verlo junto a Jerjes, aconsejando mientras los ejércitos persas se preparan para invadir Grecia.
Forastero en el corazón del poder
Expulsado de casa, Demarato se reinventa en la corte persa, rodeado de lujo. Se gana la confianza del rey y le advierte a Jerjes que no subestime la determinación de los espartanos. Heródoto cuenta que le dijo al Gran Rey que las leyes espartanas obligan a sus compatriotas a luchar, aunque estén en minoría o condenados.
Una advertencia que resonó en las Termópilas
Jerjes ignoró buena parte de los consejos de Demarato, pero la advertencia del rey exiliado anticipó la resistencia en las Termópilas. El destino de Demarato se pierde en la historia—pero sus palabras sobrevivieron, atrapadas entre dos mundos, leal a ninguno.
Demarato fue expulsado de Esparta, despojado de su corona por rivales políticos. En vez de desaparecer, cruzó el Egeo y acabó en la corte persa, donde se ganó la confianza del Gran Rey. Cuando Jerjes se preparaba para invadir Grecia, Demarato le advirtió: no subestimes a los espartanos—lucharán, 'sin importar cuántos sean.'