Blanquear la Piel en Roma: Tiza, Plomo y Postureo
En la antigua Roma, la cara de moda brillaba blanca—gracias a plomo machacado y tiza restregados directo en la piel.

Unknown — "Lar" (1–25 CE), CC0
Caras pálidas, ingredientes mortales
En la Roma antigua, la cara de una mujer a la última brillaba blanca—gracias a plomo machacado y tiza restregados directo en la piel.
Belleza que muerde de vuelta
Los arqueólogos han encontrado paletas de maquillaje y cuencos manchados de blanco en casas romanas. Plinio el Viejo y Ovidio te sueltan recetas para blanquear la cara con cerusa (plomo blanco), tiza y vinagre—y a veces encima de colorete rojo o hasta polvo de oro. El look: piel perfecta, pálida como un fantasma, y claramente de ricachona.
El precio del postureo
El plomo en el maquillaje destrozaba la piel, el pelo y más—pero las romanas nunca relacionaron belleza con veneno. Para una noble romana, el riesgo merecía la palidez.
Los arqueólogos han encontrado paletas de maquillaje y cuencos manchados de blanco en casas romanas. Plinio el Viejo y Ovidio te sueltan recetas para blanquear la cara con cerusa (plomo blanco), tiza y vinagre—y a veces encima de colorete rojo o polvo de oro. El look: piel perfecta, pálida como un fantasma, y claramente de ricachona. ¿El riesgo para la salud? Ni idea, pero la mascarilla de plomo era lo más top.