Un día como hoy: Empieza la cosecha de uvas en Roma
Finales de agosto—los viñedos a las afueras de Roma estallan en gritos y canciones. Por fin empieza la cosecha de uvas.

Théodore Rousseau — "The Forest in Winter at Sunset" (ca. 1846–67), public domain
Pies manchados, manos pegajosas y cantos todo el día.
Hacia el 26 de agosto, los campos cerca de Roma se llenaban de vida. Familias enteras llegaban al amanecer, cortando racimos y llenando cestas. Al mediodía, el jugo de uva manchaba túnicas y pies—los trabajadores pisaban la fruta en enormes tinas, cantando para ahogar el cansancio.
Vino, suerte y riesgo en cada barril.
La cosecha antigua era una carrera contra el clima. Una lluvia y el moho podía arruinar el trabajo de todo un año. Pero una buena cosecha no solo significaba banquetes: el vino corría por tabernas, templos y casas de Roma durante los siguientes doce meses.
El vino romano nacía cada agosto entre manos pegajosas y pies manchados. Para los campesinos, la suerte del año colgaba de unas vides retorcidas—una semana mala, y la fortuna se agriaba.