Coriolano Lidera a los Enemigos de Roma Hasta Casa
El héroe exiliado de Roma vuelve al frente de un ejército enemigo—su propia madre lo espera en las puertas.

Joos van Wassenhove — "The Adoration of the Magi" (1472–74), public domain
Un exiliado regresa—con sed de venganza.
Desterrado por arrogante, Gayo Marcio Coriolano huyó de Roma y se unió a sus enemigos jurados, los volscos. Pronto, lideraba sus ejércitos directo hacia las puertas de su propia ciudad.
El ruego de una madre rompe el asedio.
Según Livio, mientras Roma temblaba, la madre de Coriolano, Veturia, salió con las matronas de la ciudad. Se arrodilló, suplicando a su hijo que no incendiara el lugar donde nació. Sin muros, sin espada—solo el dolor de una madre y los ojos de la multitud.
El poder de una sola decisión.
Coriolano se dio la vuelta y perdonó a Roma. El Senado erigió una estatua en honor a las mujeres. Su destino es un misterio—unos dicen que los volscos lo mataron, otros que se desvaneció en la leyenda. A veces, las batallas más duras se libran en casa.
Coriolano casi destruye la ciudad que una vez salvó, pero al ver las lágrimas de su madre, detiene el asedio. Lealtad, furia y amor—todo en un solo duelo.