Colando sorpresas: el vino griego venía con premio
Un banquete griego podía empezar con un acertijo en tu copa—vino espeso con ramitas, pieles de uva y hasta trozos de resina, a menos que tuvieras un colador de bronce.

Unknown — "Silver fibula (fibula)" (5th–4th century BCE), public domain
¿Qué flotaba en tu vino?
En un simposio griego podías encontrarte vino salpicado de hojas, pieles y resina. Sin colador, mala suerte.
Coladores de bronce para los finos
Para evitar un sorbo arenoso, los griegos vertían el vino por finos coladores de bronce—algunos bellamente decorados. El poso del fondo era tan espeso que podías comerlo con cuchara si te saltabas este paso.
El vino griego en la época clásica rara vez era claro. Se mezclaba a partir de pulpa fermentada, luego se rebajaba con agua y se colaba en copas usando filtros especiales de bronce. Algunos llevaban escenas de Dionisio grabadas. ¿El poso del fondo? Si olvidabas el colador, te tocaba tragar lodo.