Clodia: La 'Medea del Palatino'
Lanza los poemas de su amante al Tíber y luego recibe a poetas y políticos en fiestas de medianoche en la colina más escandalosa de Roma.

Paulus Bor — "The Disillusioned Medea" (ca. 1640), public domain
Fama e infamia a medianoche
Clodia dominaba sus salones romanos con ingenio y encanto, pero también con rumores afilados como veneno. Una noche es la musa de Catulo, inspirando versos que duelen y arden. Al día siguiente, está en juicio, acusada por Cicerón de asesinato e incesto—su nombre, un arma en todas las bocas.
Poder tras puertas cerradas
En una ciudad donde las mujeres debían callar, Clodia abría sus puertas a poetas, senadores y hasta esclavos. Torcía la opinión pública con una carta o un rumor susurrado. ¿Era un peligro, una víctima, o ambas cosas? Roma debatía, y Clodia solo sonreía.
Leyenda que sobrevive a la vida
La verdadera Clodia se escapa entre las grietas—su reputación es un rompecabezas armado con poemas de amor y actas judiciales. Siglos después, seguimos preguntándonos dónde termina la mujer y empieza el mito.
Clodia era hija de senador, acusada de todos los pecados posibles. Sus enemigos la llamaban 'la Medea del Palatino.' Pero ella moldeó el chisme, la política y hasta la poesía de la ciudad—a veces con una sonrisa, a veces con veneno. La línea entre verdad y rumor siempre estuvo en sus manos.