Tal Día Como Hoy: El Ciclo de las Nundinae Romanas
Cada noveno día, los puestos abarrotados de julio laten con ruido: vuelve el mercado de las nundinae.

On This Day: The Roman Nundinae Cycle, public domain
Cada noveno día, el latido de Roma cambiaba.
Ni el bochorno de julio frenaba las nundinae. Cada noveno día, la ciudad y el campo se llenaban de carros, olores y gangas: comerciantes, campesinos y cotillas abarrotando el Foro. Era comercio, chismes y hasta anuncios para las granjas perdidas fuera de Roma.
Más que trueque: mercados como memoria.
Durante generaciones, los romanos del campo medían la vida por estos ciclos. Un niño nacido en día de mercado se llamaba Nonus o Nona. Incluso los presos contaban el tiempo por nundinae, midiendo su vida al ritmo de la ciudad y no del sol.
Las nundinae daban a los romanos rurales un pulso fijo: cada noveno día, mercado asegurado, torbellino de noticias y rumores, y un recordatorio de que Roma no vivía solo de leyes y ejércitos.