Cicerón vs. Verres: El gobernador que saqueó Sicilia
Un gobernador romano se montó una mansión con oro siciliano—hasta que Cicerón sacó toda la mierda a la luz.

Unknown — "Limestone head of beardless male votary" (mid–1st century BCE), public domain
Una mansión llena de botín.
Cayo Verres, gobernador de Sicilia, se pasó años saqueando templos, granjas y hasta tumbas. Estatuas, monedas, oro—todo lo mandaba para el norte, y montaba fiestones rodeado de tesoros robados. Los senadores romanos miraban para otro lado, como si nada.
Un discurso que lo cambió todo.
Y aparece Marco Tulio Cicerón, que fuera de los juzgados no lo conocía ni su prima. En el 70 a.C. se lanzó contra Verres. La evidencia era tan bestia que ni necesitó todos los discursos que tenía preparados. Con el primero, que fue una masacre, bastó. Verres salió por patas antes de que acabara el juicio.
Un juicio, dos destinos.
Cicerón se hizo famoso de la noche a la mañana. Para Roma, fue una advertencia: hasta los ricos podían caer—si alguien tenía narices para decirlo bien alto.
Cicerón destrozó la defensa de Verres en un solo discurso, se hizo famoso y cambió para siempre los juicios por corrupción en Roma.