Cicerón sobre la amistad y la confianza
«Amicus est tamquam alter idem.» — Cicerón, el cerebro legal de Roma, lo dejó claro: “Un amigo es, por así decirlo, un segundo yo.”

Salvator Rosa — "Self-Portrait" (ca. 1647), public domain
Amistad, versión romana.
Cicerón, en De Amicitia (Sobre la amistad), escribe: «Amicus est tamquam alter idem.» — “Un amigo es, por así decirlo, un segundo yo.” En una ciudad donde los enemigos superaban a los aliados, Cicerón convirtió la amistad en un lazo sagrado, casi filosófico.
Más que lealtad de sobremesa.
Para Cicerón, la amistad es rara porque exige confianza total. Te reconoces en el otro, arriesgas su caída como propia y dices la verdad aunque duela. Para un político que cayó en desgracia, los amigos no eran lujos—eran salvavidas y, a veces, la daga.
Cicerón no confiaba casi en nadie—y lo pagó caro. Su definición de amistad es más escasa, y más afilada, que cualquier red social de hoy.