Catulo, el poeta que ponía nombres
Catulo no solo escribe poemas de amor—pone nombre a su amante, insulta a sus rivales y hasta amenaza a los invitados de un político, uno por uno.

Fra Filippo Lippi — "Portrait of a Woman with a Man at a Casement" (ca. 1440), public domain
Nombres y apellidos en cada poema
Catulo no se esconde tras iniciales ni metáforas. Señala a amigos, amantes y enemigos con nombre y apellido. Sus poemas no susurran secretos—los gritan en plena calle.
Sociedad romana, cero privacidad
Para la mayoría de los romanos, el escándalo personal se resolvía en privado, susurrado entre togas. Catulo arranca la cortina—pone su despecho y sus broncas en papel, publicando insultos contra senadores y su propia amante, 'Lesbia', para que todo Roma los lea.
El poeta que lo arriesgó todo
Catulo le puso colmillos a la poesía romana. Algunos lo llamaron vulgar, otros genio. Pero nadie pudo ignorar a un poeta que convirtió sus heridas en banquete público—y quemó su propia reputación para mantener vivos sus versos.
Convirtió el despecho y la venganza en arte público, rompiendo todas las reglas romanas de privacidad y contención.