Catón el Joven sobre el miedo
«Es la mayor locura temer a la muerte, que no se puede evitar.» — Catón el Joven no escribía para cobardes, y no murió como uno.

Giovanni Battista Foggini — "The suicide of Ajax" (ca. 1690), public domain
Frente a la muerte, sin pestañear.
Plutarco, en su Vida de Catón el Joven (capítulo 66), recoge la máxima de Catón: «ἄτοπον μέγιστον εἶναι τὸ θανάτου φοβεῖσθαι, ὃν οὐκ ἔστι φυγεῖν.» — «Es la mayor locura temer a la muerte, que no se puede evitar.» Catón vivía como si cada día pudiera ser el último, y tomaba decisiones como si fuera inmortal.
La línea de batalla estoica.
Para Catón, el miedo era el único enemigo real. Vio cómo Roma se destrozaba y se negó a dejarse arrastrar por el pánico. Aceptar la mortalidad, decía, es una forma de libertad—mente clara para juzgar, sin terror nublando la meta final.
El último senador que no se rompió.
Catón el Joven bebía filosofía sin rebajarla. Cuando el ejército de César se acercó, eligió el suicidio antes que rendirse. Sus críticos lo llamaron terco; sus seguidores, virtud con dientes. En la década más ruidosa de Roma, Catón eligió el silencio.
Catón convirtió la filosofía en acción, incluso cuando el mundo se le venía encima. Se negó a dejar que el miedo al final dictara cómo vivir.