Catón el Joven y el Honor
«Prefiero que la gente se pregunte por qué no tengo estatua, a que se pregunte por qué la tengo.» Catón el Joven prefería dormir en el anonimato antes que ser celebrado por motivos equivocados.

Jules Bastien-Lepage — "Joan of Arc" (1879), public domain
La Paradoja de la Estatua de Catón.
En la Vida de Catón el Joven de Plutarco, Catón dice: «Ἐγὼ μὲν ἂν βούλομαι μᾶλλον ἄνδρας θαυμάζειν διὰ τί μοι οὐκ ἔστιν ἄγαλμα ἢ διὰ τί μοι ἔστιν.» — «Prefiero que la gente se pregunte por qué no tengo estatua, a que se pregunte por qué la tengo.» Él quería virtud, no aplausos.
La Filosofía de Catón: Gánate el Pedestal.
El mundo de Catón estaba lleno de honores comprados—las estatuas subían y bajaban al ritmo del poder. Él se negó a jugar ese juego. Para Catón, el premio era una reputación tan limpia que no necesitaba mármol que la probara. Orgullo sin vanidad, esculpido directo en su carrera en el Senado.
Catón no buscaba fama—quería manos limpias. Su legado fue un pedestal vacío y un nombre sin mancha.