Las casas romanas tenían ventanas diminutas
Entra en una villa romana de lujo y te toca entrecerrar los ojos—la mayoría de las habitaciones viven en penumbra, iluminadas por ventanas del tamaño de un pan.

Unknown — "Cameo: Julio-Claudian Imperial Portrait" (30 BCE–54 CE), CC0
Las casas romanas eran oscuras
Entra en una villa romana de lujo y te toca entrecerrar los ojos—la mayoría de las habitaciones viven en penumbra, iluminadas por ventanas del tamaño de un pan.
Ventanas diminutas, razones enormes
Incluso en el lujo, los romanos diseñaban sus casas con ventanas diminutas y altas—a veces solo rendijas—para mantener fuera a ladrones y al sol mediterráneo que quema. Solo unas pocas estancias, como el atrio o el triclinium, recibían luz natural. El resto dependía de lámparas de aceite, cuyas manchas de humo los arqueólogos todavía rastrean en techos antiguos.
Incluso en el lujo, los romanos diseñaban sus casas con ventanas diminutas y altas—a veces solo rendijas—para mantener fuera a ladrones y al sol mediterráneo que quema. Solo unas pocas estancias, como el atrio o el triclinium, recibían luz natural. El resto dependía de lámparas de aceite, cuyas manchas de humo los arqueólogos todavía rastrean en techos antiguos.