En este día: el 12 de junio era un Dies Fastus
12 de junio en Roma: es dies fastus—los tribunales abren, se firman acuerdos, la vida avanza hasta que cae el sol.

Louis Jean Desprez — "The Girandola at the Castel Sant'Angelo, Rome" (ca. 1781–1784), public domain
Un día para negocios, no supersticiones.
No todos los días romanos valían lo mismo. Un dies fastus, como el 12 de junio, permitía a los magistrados escuchar casos y a los ciudadanos hacer trámites oficiales. Nada de tabúes sagrados ni festivos forzados—solo el trajín diario de una ciudad obsesionada con contratos y juicios.
El calendario lo controlaba todo.
Los sacerdotes marcaban los días con letras misteriosas, más código que calendario: F de fastus, N de nefastus. Si presentabas una demanda en un día prohibido, los dioses podían arruinar tu caso. Para los romanos, mirar el calendario era tan crucial como contratar un buen abogado.
El calendario romano no era solo fechas. Decidía destinos: quién podía demandar, votar o incluso casarse. El poder vivía en los márgenes del mes.