La rebelión de Boudica contra Roma
Un gobernador romano azota a una reina y abusa de sus hijas—y Britania estalla en fuego y sangre.

Unknown — "Bronze model of a cart with farmyard group" (2nd century BCE–1st century CE), public domain
Una reina humillada, un país en llamas
Funcionarios romanos confiscan las tierras del rey de los icenos, azotan a su viuda Boudica y abusan de sus hijas. La noticia corre por Britania como pólvora. Boudica se alza en un carro de guerra, su melena roja ardiendo, llamando a las tribus a las armas.
Tres ciudades arden por venganza
Los guerreros de Boudica arrasan Camulodunum (Colchester), aplastando a sus defensores. Las legiones reaccionan—demasiado tarde. Londres y Verulamium van después, ambas incendiadas. Los cronistas romanos hablan de decenas de miles de muertos, algunos atrapados en templos que los rebeldes prenden fuego.
Roma casi se quiebra—pero muerde de vuelta
El gobernador Suetonio Paulino reúne a los supervivientes, atrae a los britanos a un desfiladero estrecho y los aplasta con disciplina y caballería. Boudica, ante la derrota, se envenena. Roma retiene Britania—pero nadie olvida a la reina que hizo temblar al imperio.
La revuelta de Boudica casi expulsa a Roma de Britania, arrasando tres ciudades antes de ser aplastada. Por un momento, el dominio romano pareció quebrarse.