Baños Romanos: No Era Un Sálvese Quien Pueda
Imagínate un baño romano—hombres y mujeres juntos, desnudos, entre vapor. El clásico fiestón de peli de romanos. Pero bañarse juntos estaba casi siempre prohibido.

Unknown — "Couch and footstool with bone carvings and glass inlays" (1st–2nd century CE), public domain
El mito de los baños mixtos romanos.
En cada peli de romanos salen hombres y mujeres compartiendo piscinas gigantes—desnudos, cotilleando, pegados. Esa imagen está en todas partes, desde pelis de Hollywood hasta novelas subidas de tono.
Los baños reales separaban los sexos.
Legisladores y escritores romanos, de Plinio a Séneca, se quejaban de los pocos momentos de baño mixto—y pedían que los prohibieran. La mayoría de los baños grandes tenían horarios o zonas separadas para hombres y mujeres. Cuando sí se mezclaban, era un escándalo o algo inmoral.
¿De dónde salió el mito?
Unos pocos emperadores escandalosos—Elagábalo el que más—se saltaron las normas, y luego los escritores (y pintores) lo exageraron. Artistas del Renacimiento y del siglo XIX pintaron los baños como fiestas antiguas, y el cine se lo creyó. El mito se quedó, pero la realidad romana era mucho más recatada.
La ley y la costumbre romana solían separar a hombres y mujeres en los baños públicos. Durante la mayor parte de la historia romana, bañarse juntos era raro, escandaloso o incluso ilegal.