Los baños griegos usaban residuos de aceite de oliva para calentar
Entra a un baño público griego y respira ese aroma denso y a nuez — porque el fuego de abajo arde con lodo raspado de tinajas de aceite.

Unknown — "Silver fibula (fibula)" (5th–4th century BCE), public domain
La basura alimenta el fuego
En los baños públicos de la antigua Grecia no se desperdiciaba ni una gota. El lodo que quedaba en el fondo de las tinajas de aceite — las pesadas y grasientas 'lías' — se recogía y se quemaba para calentar el agua de los baños y las salas de vapor. El olor se pegaba a cada toalla y baldosa.
La arqueología lo confirma
Las excavaciones en baños griegos muestran hornos cubiertos de residuos negros y aceitosos, no solo ceniza de leña. Inscripciones revelan a empleados recolectando los restos de aceite a vendedores locales. Incluso los desechos del lujo tenían una segunda vida, sudorosa.
Los baños griegos funcionaban con 'lías' — el residuo que quedaba tras prensar aceitunas. Los arqueólogos han encontrado hornos llenos de restos negros y grasientos, y hasta registros de empleados comprando los posos viejos. Nada se desperdiciaba si podía arder.