Fragmenta.
Personaje·Roma Antigua·Roma Imperial, siglo II d.C.

Aulo Gelio, el Cazador de Voces Perdidas

Escribe a la luz de una lámpara, en un ático helado, anotando todo lo que dicen los sabios—porque sabe que la mitad de ellos desaparecerá antes del amanecer.

Aulo Gelio, el Cazador de Voces Perdidas

Aulus Gellius, The Collector of Lost Voices, public domain

A la luz de la lámpara, salvó el chisme de Roma

Bien pasada la medianoche, Aulo Gelio se encorva sobre sus notas. No copia solo los grandes discursos. Apunta chistes, rarezas legales, insultos sueltos—todo lo que cree que puede importar. Sabe que la mayoría podría desaparecer al amanecer.

Una urraca en tiempos de emperadores

Gelio escribe en la edad dorada literaria de Roma. Pero los rollos se pudren, las bibliotecas arden y hasta el genio puede esfumarse. Así que lo recopila todo—debates gramaticales, historias de fantasmas, casos legales—en sus 'Noches Áticas'. No es material de estatuas. Pero sí de humanidad.

El legado del coleccionista

Hoy, Gelio es apenas una nota al pie. Pero muchos autores antiguos sobreviven solo porque él copió una frase aquí o allá. A veces, la historia la salvan los que trasnochan, no los conquistadores.

Aulo Gelio era fanático de los retazos. Llenó sus 'Noches Áticas' de citas, anécdotas y rarezas que escuchaba en bibliotecas o cenas—de abogados, eruditos y borrachos por igual. Roma producía rollos a montones, pero la mayoría se perdió por fuego, guerra o abandono. Gelio rescató los pies de página y el chisme—semillas diminutas que permiten a otras épocas asomarse al mundo detrás del mármol. Es menos famoso que sus personajes, pero sin él, nunca habríamos conocido a muchos de ellos.

Tres minutos al dia.

Historias verificadas de la antigua Grecia y Roma, entregadas cada manana como tarjetas deslizables.

Descargar para iOS
5.0 en la App Store