La última póliza del rey
El rey Átalo III de Pérgamo guardaba un cuaderno repleto de recetas—para cada veneno y cada cura que se le ocurría.

The King’s Last Insurance Policy, public domain
Un laboratorio real de pesadilla.
Átalo III gobernaba Pérgamo como un científico loco. Probaba venenos en criminales condenados y animales, anotando cada efecto, cada antídoto que funcionaba—o fallaba. Su palacio parecía más una botica que una sala del trono.
Una herencia mortal.
Cuando Átalo murió sin heredero en el 133 a.C., dejó su reino—incluidos sus cuadernos médicos y recetas secretas—a Roma. Eruditos y ambiciosos se lanzaron a descifrar sus secretos. Su muerte desató una nueva ola de curiosidad tóxica por todo el Mediterráneo.
La obsesión de Átalo sobrevivió a su dueño. Su colección de venenos, antídotos y notas médicas se volvió leyenda—y herencia de Roma tras su muerte.