Los atenienses calentaban sus casas con braseros e incienso
Entras a una casa ateniense en invierno y lo primero que hueles es humo dulce y denso—mirra, no leña.

Unknown — "Limestone funerary stele (shaft) with a "Cypriot capital"" (5th century BCE), public domain
Calor a base de humo y aroma
Entras a una casa ateniense en invierno y lo primero que hueles es humo dulce y pesado—mirra, no leña. El calor viene de un brasero bajo de barro, brillando en el centro de la sala.
Carbón, incienso y aire de invierno
Casi ninguna casa griega tenía chimenea. Las familias quemaban carbón en cuencos bajos y echaban incienso para tapar el tufo. Para los ricos, el invierno era mirra y canela flotando por cada rincón.
La mayoría de las casas griegas no tenía chimenea. Las familias se reunían en torno a braseros de barro—cuencos bajos llenos de carbón. Para tapar el olor a humo y combustible, los atenienses echaban incienso al fuego. En casas ricas, mirra, incienso y hasta canela convertían el aire rancio en una nube embriagadora. Cuando llegaba el frío, el calor, el aroma y el estatus salían del mismo fuego.