Artemisia, Reina de Caria, Hundiendo Sus Propios Barcos
En el caos de Salamina, una reina griega que lucha por Persia embiste a sus propios aliados para salvarse.

Unknown — "Marble fragment of a votive relief with Athena" (ca. 405–390 BCE), public domain
Una reina con los colores del enemigo.
Año 480 a.C. Artemisia, reina de Halicarnaso, navega por Persia contra sus propios griegos. En la batalla de Salamina todo es caos: su galera queda atrapada, trirremes griegas cerrando el cerco. No hay salida.
Ataca a su propia flota.
Según Heródoto, Artemisia decide. Embiste un barco persa aliado y lo manda al fondo. Los griegos, pensando que ha cambiado de bando, la dejan escapar. Jerjes, desde su trono dorado, suelta: “Mis hombres se han vuelto mujeres, y mis mujeres, hombres.”
La traición como heroísmo.
Artemisia sobrevive y su fama crece. En una guerra de lealtades cambiantes, a veces el mayor riesgo es traicionar a los tuyos—sobre todo si el rey está mirando.
La jugada despiadada de Artemisia engañó a los griegos y le ganó el aplauso de Jerjes: a veces sobrevivir es traicionar a los tuyos.