Arriano sobre la Ambición de Alejandro
«El sueño no podía dominarlo, ni siquiera la noche.» — Arriano retrata a Alejandro Magno devorando la oscuridad, planeando mundos.

Unknown — "Marble column from the Temple of Artemis at Sardis" (ca. 300 BCE), public domain
El rey que le ganaba a la noche.
Arriano, en la Anábasis de Alejandro (Libro VII.1), escribe: «Ὑπὸ δὲ ἀγρυπνίας αὐτὸν καὶ νὺξ οὐκ ἐδύνατο κατασχεῖν.» — «El sueño no podía dominarlo, ni siquiera la noche.» Incluso descansando, Alejandro planeaba. La oscuridad era solo más tiempo para conquistar.
Ambición que borra el descanso.
Para Alejandro, siempre había más mundo por ganar. Arriano veía su insomnio como la marca de un hombre que ardía por los dos extremos. Ambición, para él, era inquietud: una mente demasiado feroz para detenerse jamás.
De Macedonia al Indo, sin dormir.
Arriano, un oficial romano escribiendo sobre un rey griego, admiraba el empuje de Alejandro pero advertía del precio: cuando nunca apagas la mente, ni la noche puede salvarte de ti mismo.
Arriano veía el insomnio como ambición hecha carne: la mente de Alejandro no podía dejar de buscar más. Es el precio de la grandeza: nunca hay meta final, ni siquiera a medianoche.