Arriano sobre la mente inquieta de Alejandro
«οὔτε ὕπνος αὐτὸν ἐκράτει, οὔτε νὺξ αὐτή.» Arriano dibuja a Alejandro el Grande ardiendo en la oscuridad, tramando un mundo que aún no existía.

Pietro Testa — "Alexander the Great Rescued from the River Cydnus" (ca. 1650), public domain
Insomnio en campaña
Arriano, en la Anábasis de Alejandro, Libro 7, escribe: «οὔτε ὕπνος αὐτὸν ἐκράτει, οὔτε νὺξ αὐτή.» — "El sueño no podía dominarlo, ni siquiera la noche misma." Alejandro se revolvía y se levantaba antes del alba, inquieto como una tormenta, siempre tramando la próxima hazaña imposible.
La inquietud es un fuego
Alejandro no solo conquistaba ciudades — lo perseguía el deseo de superar su propio mito. Arriano muestra a un líder impulsado por una mente que nunca se apagaba. Ese hambre es la razón por la que corrió más rápido que medio mundo conocido, y por la que nunca dejó de buscar otra tierra que conquistar.
La mente de Alejandro nunca se apagaba. Planeaba, soñaba, conspiraba — quería demasiado como para descansar. La historia recuerda sus conquistas, pero fue esa inquietud insaciable la que forjó su leyenda — y también su ruina.