Arquímedes y los Espejos Ardientes
Barcos romanos ardiendo a metros de la costa—solo con sol y el coco de Arquímedes. Flipas.

Gaetano Gandolfi — "The Sacrifice of Iphigenia" (1789), public domain
Barcos en llamas por ciencia pura
Durante el asedio romano a Siracusa, algunos cronistas cuentan que Arquímedes se subió a las murallas y colocó espejos de bronce bien pulidos para enfocar los rayos del sol. De repente, los barcos de guerra romanos empezaron a humear y arder, y la flota tuvo que recular flipando y cagada de miedo.
¿Leyenda o show láser?
Escritores como Galeno y Luciano contaron lo de los espejos incendiarios, y los artistas del Renacimiento estaban obsesionados. Pero el único que vivió la movida, Polibio, ni lo menciona. Los experimentos modernos casi nunca lo consiguen, pero la historia traumatizó a los romanos—y convirtió a Arquímedes en leyenda mucho más allá de las mates.
Las fuentes antiguas dicen que Arquímedes usó espejos de bronce para quemar barcos romanos, aunque los experimentos modernos no lo ven claro. Aun así, la leyenda acojonó a ingenieros enemigos durante siglos.