Fragmenta.
Historia·Grecia Antigua·Grecia Clásica Tardía (322 a.C.)

La última huida de Aristóteles

El filósofo más famoso del mundo empaca sus rollos y desaparece de Atenas—teme que lo obliguen a beber cicuta, igual que a Sócrates.

La última huida de Aristóteles

Unknown — "Glass amphoriskos (perfume bottle)" (late 6th–5th century BCE), public domain

Los filósofos ya no están a salvo.

En el 322 a.C., una Atenas resentida y derrotada culpó de sus males a extranjeros y pensadores. Acusaron a Aristóteles de impiedad, el mismo delito que mató a Sócrates décadas antes. Aristóteles sabía lo que significaba un juicio—y cómo solía terminar.

Aristóteles se escurre.

Se fue en silencio a la isla de Eubea, bromeando que no iba a dejar que Atenas 'pecara dos veces contra la filosofía'. En el exilio, Aristóteles murió ese mismo año—no envenenado, sino enfermo.

Hasta las leyendas sienten miedo.

Moldeó la lógica, la biología y la política. Pero al final, Aristóteles tuvo que elegir: orgullo o supervivencia. Nadie está por encima de los vientos del humor público.

Hasta Aristóteles sabía cuándo correr. Atenas ya había traicionado a filósofos antes—y él no pensaba ser el siguiente.

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