En esta fecha: Los campos en barbecho en Atenas
Mitad de agosto en Atenas: los campos arden, vacíos y resecos. Los campesinos esperan. La tierra aguanta la respiración, soñando con el otoño.

Unknown — "Marble grave stele of a young woman and servant" (ca. 400–390 BCE), public domain
La sequía aprieta en el Ática.
Para el 12 de agosto, el campo ateniense está tan duro como una vasija. El trigo ya se segó hace tiempo y los tallos crujen bajo el sol. No se ara, no se siembra: solo polvo y el grito agudo de las cigarras.
Los campesinos miran el cielo, esperando la tormenta.
No es pereza. Sembrar antes de tiempo es condenar la cosecha: las semillas se queman antes de echar raíz. Así que los agricultores de la ciudad vigilan el horizonte, leen nubes y viejos augurios, deseando con ansias la primera lluvia de otoño.
El final del verano en Grecia era descanso para la tierra y espera febril para la primera lluvia. El ciclo de sequía y esperanza marcaba cada cosecha, cada vida.