Agamenón: el rey que pagó con sangre
Un rey se arrodilla al amanecer, las velas quietas tras él, y le dicen que el precio para poner en marcha su flota es la vida de su propia hija.

Sebastiano Ricci — "The Baptism of Christ" (ca. 1713–14), public domain
Un padre frente a los dioses
Agamenón está en Áulide, listo para invadir Troya. Pero el viento no sopla—y el adivino dice que solo la muerte de su hija aplacará a Artemisa.
El precio del liderazgo
En el mito griego, ser rey es elegir entre lo imposible. Agamenón sacrifica a Ifigenia, sabiendo que sus hombres—y los dioses—lo miran. El acto parte a su familia y siembra más sangre para el futuro.
Perseguido por el viento
Incluso después de que Troya arde, Agamenón no puede huir de esa mañana en Áulide. Cada victoria le sabe a culpa; en casa, su esposa lo espera con un cuchillo propio. El mito recuerda no solo la batalla, sino el precio de cruzar.
La decisión de Agamenón persigue cada tragedia griega—la victoria en Troya le cuesta el alma mucho antes de que caiga la ciudad. Elige el favor de los dioses sobre su propia sangre, y el mundo nunca se lo perdona.