¿Las Togas Romanas Siempre Eran Blancas?
Imaginas a los romanos envueltos en togas blancas, relucientes bajo el sol. En las pelis, parecen fantasmas recién salidos de la lavandería.

Panini — "Ancient Rome" (1757), public domain
Mito: Todos los romanos llevaban toga blanca inmaculada
En cualquier peli de romanos verás lo mismo: togas perfectas, blancas, resplandeciendo en el foro. El traje de poder definitivo: puro, limpio, talla única. Seguro que todos iban así, ¿no?
La verdad: La mayoría de togas no eran blancas ni de diario
La toga real era más bien una manta pesada, color crudo. El blanco puro se reservaba para ocasiones especiales. Los candidatos políticos llevaban la 'toga candida' blanqueada con tiza. Los senadores, franjas púrpuras. De luto, toga oscura. La mayoría del tiempo, la gente iba en túnica—la toga era rara, difícil de lavar y un suplicio de llevar.
¿Por qué imaginamos ese blanco fantasmal?
Las estatuas de mármol y los pintores del Renacimiento marcaron la moda—todos copiando esculturas e imaginando una Roma de blanco puro. El cine siguió y el mito quedó grabado en piedra (literalmente). La Roma real era más polvorienta, sudorosa y mucho menos cegadora.
Muchas togas eran teñidas o color crudo, y algunas marcaban rango con franjas púrpuras o rojo intenso. La toga blanca cegadora era especial—la 'toga candida'—solo para candidatos políticos, frotada con tiza para que brillara a lo bestia.