¿Todos los romanos comían tumbados?
Te imaginas cada banquete romano: invitados tirados en divanes, uvas y vino, siempre recostados. Pero la mayoría comía sentado—los divanes eran para los ricos, y ni siquiera en todas las comidas.
Duruy, Victor, 1811-1894 — "Gladiators - wall painting in Pompei, in History of Rome and of the Roman people(1883) (14803382033)", No restrictions
¿Divanes para todos?
Imagina una cena romana: todos tirados, la toga resbalando del hombro, picando uvas, platos que van y vienen. El cine y la tele lo venden a muerte—cada comida romana en un diván, medio tumbados, medio comiendo. Parece icónico, inevitable.
En realidad, la mayoría se sentaba en taburetes.
El famoso triclinium—tres divanes alrededor de una mesa—era el mueble de cena de los ricos. Para la mayoría, comer significaba taburetes de madera o bancos, mesas simples y la espalda recta. Incluso para los privilegiados, tumbarse era solo para cenas elegantes y con invitados especiales—ni desayuno ni almuerzo.
¿Cómo se extendió el mito?
Los grandes murales de Pompeya y los textos de romanos como Séneca alimentaron el mito—presumiendo los banquetes en diván como 'el' estilo romano. Pero la arqueología cuenta otra historia: lo normal era comer sentado, casi siempre.
El famoso triclinium romano—el diván del banquete—era un lujo de los ultra-ricos, y casi siempre solo para la cena. La arqueología muestra que la mayoría de los romanos usaba taburetes o bancos en mesas sencillas. Tumbarse era postureo, no costumbre.