Cuando lavar la ropa olía a amoníaco
Las lavanderías romanas limpiaban tu ropa con orina humana—recolectada en tinajas públicas financiadas por impuestos.

Salvator Rosa — "The Dream of Aeneas" (1660–65), public domain
Orina: el arma secreta de limpieza romana
La ropa romana no se lavaba solo con agua—las lavanderías añadían litros de orina, apreciada por su potente amoníaco.
El negocio de recolectar pis
Se colocaban tinajas para orina en las calles de la ciudad. Cuando Vespasiano gravó su contenido, le dio a Roma un fondo para obras públicas—y un aroma inconfundiblemente romano.
Los romanos descubrieron que el amoníaco de la orina era un quitamanchas eficaz. Los fullones—lavanderos profesionales—pisoteaban montones de ropa en grandes cubas de orina, removiendo la suciedad hasta que incluso las togas quedaban blancas. La costumbre era tan común que el emperador Vespasiano llegó a gravar la recolección pública de orina, y algunos baños públicos se construyeron con este fin.